Hay veces en la vida que creemos necesario tocar fondo, sin embargo he aprendido que el universo no tiene tal y es posible caer indefinidamente; y detener la caída estriba en la decisión en cada quién y esa decisión comienza con nuestros “Actos”.


Gracias a intervenciones analíticas recientes y muy potentes que ha hecho JL, veo como en muchos de los “actos” de mi vida, me “burlo” de lo que digo que deseo, pues mientras digo que deseo algo, le doy la espalda inmediatamente diciendo y haciendo cuestiones que inscriben desvalorización y que livianamente paso desapercibidas; incluso en cuestiones que son mi diario hacer como el deporte y que le gustan al “yo”, veo que mientras digo valorarlas, no es algo que demuestre en cada acto que realizo y en muchas ocasiones directamente desvalorizo, al atreverme a dictar sesiones que no planifiqué, o como recientemente me tuvo que situar una deportista, no haberme acordado de enviar la sesión de entrenamiento al grupo mientras estuve de viaje, cuestión que no había sucedido en los 17 años que dirijo al equipo y que me muestra que solo basta un resquicio para que el yo se cuele e instale lo peor.


Esto me llevó a recordar uno de los momentos que me hicieron “Click” en la vida desde que recorro actividades en la Escuela E.D.I.P.O. y es cuando JL respondió a una pregunta tan inquietante que parafrasearé y es… “con que diferencio si lo que hago es del “yo” o desde lo “divino” en mi?”


JL con suma Maestría nos mostró en ese momento, que la única vía es habiéndome encargado previamente de bloquear al “yo”; es decir, siempre el “yo” pretende ingresar a la situación y no hay vez que me pueda evitar bloquearlo si quiero ingresar desde un lugar de “Divinidad”; y representándolo con un ejemplo muy literal, JL situó que es semejante a ¿Cuándo puedes decir que estas limpio?... cuando te bañaste es una respuesta posible…Entonces, cuando te puedes dar por limpio?... la única vía es “cada vez”!!!


No hay vez que pueda dar por “tomado” el “yo” y que entonces entro desde lo “Divino”; cada vez tengo que hacer el “Acto” con el cual me diferencio del “yo”; y es ahí donde veo claramente lo que JL me interviene, pues mi acecho al “yo” es tibio o inexistente y estoy advertido que tiene que ser vez a vez, y es algo que JL continuamente demuestra, cada vez mirando hacia “lo que no”, adentro y afuera; y es ahí que entiendo lo Heróico… y que entonces eso que me acerca a lo Divino, es el Acto... el Acto Heróico!      


Mauricio Moore Velásquez

*MAURIGA*