En este mes de julio hemos tenido el Enorme Privilegio de Recibir a Dirección en España. Desde diciembre de 2019 que viajé a Argentina no me había encontrado con Dirección insitu y dos meses antes de la llegada me pronuncié para participar en la Bienvenida, con el deseo de aprovechar la Oportunidad que implica la cercanía de Dirección, que siempre moviliza, sacude, enciende e ilumina la vida de quien decide acercarse... y también con el deseo de agradecer lo que cada día Dirección me Brinda en esta Maravillosa Escuela.
Días antes de la llegada de Dirección, José Luis nos habló de la Oportunidad, nos preguntó de lo que cada quién estaba considerando para entrar al Viaje, de Kayros, que llega veloz, sin aviso previo, con su flequillo al viento y que solo quien está acechante en ese mismo instante en el que aparece, es quien se agarra a sus pelos para subirse a la Oportunidad.
Hice mi plan, puse lo mejor en los envíos que realizamos para valorizar el Plenario y hacer una Bienvenida a la altura, y Sii!! con eso me habilité a Momentos que son más allá de lo que está programado para todos por igual!!... Llegaron los Momentos, pero yo falté a la cita. Falté por lo que a mí me faltó considerar.
Ante lo valioso sí o sí surge la esfinge. Lo sé, estoy advertida, lo reconozco y lo vivo vez a vez… pero por mucho que yo pueda saber, cuando la esfinge aparece, sólo con Presencia y un desde dónde Metódico es posible atravesarla para convertirla en Oportunidad. Todas las cuestiones del hacer, por muy hermosas que puedan ser, los preparativos, los planes, las buenas intenciones, las ganas de encuentro, de aprender, las ganas de crecer… no sirven de algo si ante la esfinge no doy respuesta.
Y cuando sonó la claqueta clak! En la primera escena del viaje, Toma unoo!! La escena no era la que yo había planeado. Era una escena conocida, muy conocida, y yo hice “mi papel” conocido, muuuy conocido. No me agarré al flequillo de Kayros ni a la liana de Tarzán. Repetí el ave maría purísima sin pecado concebida.
Agradecida estoy al Viaje, que me hace retornar a casa siendo más Chita que Jane pero con un corazón que bombea con más fuerza, con los ojos, los oídos más limpios y con la Alegría de contar con la más Luminosa Enseñanza que me reCuerda que en este Viaje llamado Vida, yo tengo la oportunidad de variar la escena, y para eso… no basta con variar el maquillaje ni el peinado.
Agradezco Inmensamente a Jose Luis y Marcela que siempre, siempre, nos impulsan a que vayamos más allá de lo conocido, a que aprendamos a reconocer lo que nos atrapa... para ante eso, dar el Paso. Están ahí, con la Mano Abierta, siempre.