Dentro de la celebración del 40 Aniversario de la Escuela E.D.I.P.O. los logros cosechados son cada vez más sorprendentemente elevados, demostrándose no sólo lo que queda anotado en lo Histórico de la Vida de la Escuela, sino también todo lo que nos dicen esos logros de las semillas a Futuro, que son aún más brillantes cada año.
Para quienes no conozcan a qué me refiero, hay ciertas películas muy recientes creadas por y en las que participan en lugares fundamentales la Dirección de La Escuela, que muy recientemente fueron nominadas a premios muy reconocidos a nivel mundial, que dieron lugar a un nuevo Viaje MMAPPA.
Participar de las Conexiones de esos momentos es un privilegio Enorme, dónde recorremos develaciones enormes de lo sucedido en esos eventos mundiales, además de muchísimos temas más que hacen al recorrido de la Escuela, de la humanidad y de cada uno de nosotros.
Como podrá darse cuenta quién haya leído los escritos anteriores de este blog, podrá reconocer que la Vida de La Escuela y de la Dirección de La Escuela, es Vida, Brillo, Valorización y Festejo Continuo, por que siempre hay algo para celebrar.
Dándole entonces continuidad a lo que les relaté en el escrito anterior y la pregunta abierta, digo también que es muy fuerte reconocer en uno mismo que cada vez que lo humano se encuentra ante lo Divino lo que hace lo humano es mirar para otro lado. Es Dirección quien nos aporta Divinidad, literalmente en todo, en cada detalle, y lo conmensura a cada instante, y somos nosotros los compañeros de La Escuela los que todas las veces nos ponemos del lado de lo humano.
Claramente muchos de ustedes podrán darse cuenta que lo que nosotros actuamos ante quien nos Enseña tiene una lógica dentro de los mitos de la humanidad, principalmente los mitos forjados por los grandes Iniciados y sus discípulos.
Es también gracias a la Dirección de la Escuela que logramos comprender y ver que esos límites en los mitos son para transcenderlos, y que es posible ir más allá de esos límites para quién decide ponerse del lado de quién trascendió en sí mismo esos límites, y lo conmensura vez a vez, el Maestro.
***Juan Ignacio Costoya***