El recorrido hacia el Enseñante, implica recorrer circuitos que si no es porque tomamos una decisión, jamás recorreríamos en nuestro cotidiano, según el guión.
Habitar El Lugar de Enseñante exige dar respuesta y poner no a los no del yo; porque el yo tiene un objetivo permanente y es que no circulemos más allá del corto circuito, de lo conocido.
Estos “no”, a los que es necesario poner el no para crecer, cuánto más avanzamos, más aparecen, más fuerte se presentan. Y hay momentos en los que si decides continuar, el camino señala la vía que levanta los terrores más añejos. Por fortuna, las Actividades de la Escuela son el lugar más seguro donde atravesar esos lugares tan temidos… y atravesarlos en lo sutil, sin dañarnos.
¿Y de qué hablamos cuando hablamos de esos no?
Los “no” sólo se pueden entender en cada caso, son particulares: no tienen que ver con lo que está bien o está mal, lo que es bonito o feo, lo que es apto o no… para alguien ponerle no al no, puede ser hablar y para otro ponerle el no al no, puede ser respirar y permitir que hablen otros.
Por eso, este viaje hacia el Enseñante exige afinación, exige práctica, criterio, exige toma de posición, y que cada quien aguante su vela. Porque uno va para el norte, otro para el sur, otro para el este o el oeste… y si camino del norte dejas tu vela en manos de otro, por ahorrarte las embestidas… llegarás a donde va el otro... quizás a Madagascar. Viajando “cómodamente” pero sin ir más allá del polizón-te.