Por lo general pensamos que estar presente es algo que se limita a poner el cuerpo físico en algún lugar, como cuando hablamos de un viaje y pensamos que por "ir" en lo físico a ese lugar, hicimos ese viaje; pero no habría tal viaje si no me encargo de habitar tal viaje, recorrer los lugares y en general llevarme algo de ese Momento, que son todas cuestiones más allá de que mi "cuerpo" llegue a ese lugar.
Llegado el momento de fin de año y apertura de 2023, me propuse Recibir tal Conjunción en Argentina con la Dirección de la Escuela y compañeros del camino, lo cual es el mejor lugar desde el cual iniciar cada año de mi Vida.
Es imposible contener en palabras la infinidad de aprendizajes del viaje; y uno de los que más me marcó, fue notar que cada vez que pretendo ingresar a un lugar, se disparan en mi una y otra vez los mismos automatismos; particularmente pretender ingresar desde un lugar de "amo", lo cual es una formulación bastante profunda y que para ser comprendida en su extensión, se requiere recorrer las Actividades de la Escuela; sin embargo, una orientación posible es que cuando pretendo ingresar a un lugar, suelo esperar a que los otros "trabajen para mí" es decir no implicarme y creerme que tengo ya un lugar asegurado, lo cual es actuar el "amo" y por una vía aún menos intuitiva, es pretender ingresar haciendo cuestiones sueltas, que aunque "sí" puedan ser interesantes, nada consideran "lo que no" de la situación y en mi.
Es entonces una ilusión pretender que se está presente, cuando ni siquiera se ha ingresado a un lugar; y si en cada situación pretendo entrar desde lo automático en mí, entonces no ingreso; entonces perpetuo una continua ausencia presente.
Mauricio Moore Velásquez
*MAURIGA*