En este escrito deseo anotar desde el inicio que no es lo mismo hacer algo por deseo que hacerlo por consecuencia. Pensarán que es una cuestión obvia esa diferenciación, pero el método nos enseña que lo obvio y lo habitual esconde pensamientos automáticos que son necesarios de desocultar y comprender, por eso les propongo aquí pensar “nuestras consecuencias”.


Jamás hubiera pensado que una consecuencia pudiera ser usada para algo a favor, siempre pensé que la consecuencia es algo impuesto desde afuera por la falta que nos permitimos en cierta situación, algo así como una multa, una apercibimiento, un castigo, que un otro nos dice que tenemos que cumplir.


La enseñanza me enseña que la consecuencia no es solamente eso que el otro nos impone, y que si llegamos a ese punto es por haber densificado en nuestra realidad cuestiones que no queremos. La enseñanza nos dice que es más inteligente y más útil si me encargo yo mismo de ubicarme consecuencias en lo sutil o en lo denso antes de que el otro lo haga.


Ponernos una consecuencia a nosotros mismos implica que antes debemos reconocer la falla que nos hizo llegar a que decidamos ubicarnos una consecuencia, me refiero por ejemplo a esa cuestión que dijimos que íbamos a hacer y no hicimos, a los acuerdos que hicimos con nosotros mismos y no cumplimos, a las cuestiones que nos permitimos separar porque nuestro ego nos vende que separar esa cuestión es la solución, decisiones sutiles que la humanidad no considera importantes y que en enseñanza aprendemos que son las más fundamentales a considerar porque hacen a la étika en cada quién, y por lo tanto, a que el universo nos unja o nos perjudique según eso que nosotros decidimos.


La consecuencia tiene la función de dejar una marca, por eso es enorme lo que nos enseña la enseñanza cuando nos dice que siempre es mejor que nosotros consideremos en lo sutil lo que queremos que sea una marca en nosotros y no que sea algo o alguien de afuera lo que nos marque.


Las marcas son como cicatrices, perduran en el tiempo, están a la vista y nos recuerdan esas situaciones que no queremos repetir en nuestra vida, pero también nos muestran que es posible crecer luego de esas marcas.


Este año me he ubicado muchas consecuencias porque lamentablemente he dicho que iba a hacer muchas cosas que no hice, no estoy orgulloso de permitirme esas cuestiones, y anotar aquí esa falta en mi es hacer una marca que otros pueden ver, que me exhorta a cambiar de lugar, sacudir mi comodidad y hacer lo que dije.


Ojalá si lees este escrito te sirva lo que aquí plasmo para considerar en este cierre de año e inicio de un nuevo año, que marcas decides en tu vida, que consecuencias te pones y cómo utilizas eso para el próximo año no repetir lo mismo.


*Juan Ignacio Costoya*