En el mes de Agosto, mes en el que estamos más que advertidos respecto de que el yo es cuando más ataca y más usa todas sus armas para sacarnos de lo que decimos querer, me dejé por fuera de una de las Oportunidades más Enormes de La Escuela y de mi Vida, la Conducción de Actividades Intramuros.


En tiempos de plasma, y en tiempos en los que La Escuela alcanza niveles elevadísimos, no hay lugar para medias tintas. No es posible pretender alcanzar lo máximo desde lo mínimo, y no es posible pretender Conducir desde el yo, y menos aún si con todas las Oportunidades brindadas no me encargo de ir más allá del yo, sino que todas las veces llego al mismo lugar.


Es Enorme la paciencia que nos tiene la Dirección de La Escuela y las Oportunidades que Sostienen y que Brindan durante años y años, aún cuando de mi parte me permito no aprovechar esas Oportunidades.


Incluso nos muestra que dar la cara nada tiene que ver con lo que socialmente se acepta y se argumenta por “dar la cara”.


Hacer desde el yo, desde el automatismo que nos decide el ego, no tiene lugar en los lugares más exigentes y elevados, y a cada quien nos toca Crecer si queremos apropiarnos de las Oportunidades que se nos Brindan.


***Juan Ignacio Costoya***