Si hay algo que me sorprende a través de lo que recorro en La Escuela, es que gracias a recorrer siempre es posible llegar a niveles de productividad que el yo ni imagina que son posibles de alcanzar. Y es que gracias a La Enseñanza es posible aprender que esa productividad está directamente relacionada al Para Qué hacemos lo que hacemos.
En tiempos donde los proyectos en los que participo, tanto en La Escuela como en otros lugares de mi vida, son cada vez más, de diferentes temas, que me exigen atender a muchísimas tareas, estrategias y tácticas en simultáneo, cuestión ante la que antes me daba por vencido y creía que era imposible de abarcar, ahora no sólo que sí es posible que yo realice todo eso en simultáneo, sino que también logro producir mucho de lo que quiero y en niveles cada vez más grandes.
Y aclaro que es “mucho de lo que quiero” porque aún hay también muchas cosas que no logro producir, de lo que yo sí quiero producir, así como hay cuestiones que produzco que yo no quiero producir, y eso que si y que no produzco me muestran directamente de los límites que me decide el yo.
Así como también me muestra de todos los lugares en donde yo dependo de lo que el Otro me da, para producir, y que yo no me apropio de eso que el Otro me da.
A mi me toca hacer crecer lo que hasta el momento sólo logro en cuestiones aisladas o alguna vez, o por que el otro me dice que hay que producirlas, y para eso la vía es conectar con desde donde hago nacer cada día lo que hago y no hago.
***Juan Ignacio Costoya***