Escribo este post en el inicio de mis vacaciones la familia. Recién tomamos la pista y vamos de camino hacia una playa llamada Playa de Ajo, que he elegido para tomar recaudos ante los vampiros ja!


Mucha gente dice que "aprovecha" las vacaciones para desconectar pero quienes participamos en Actividades de la Escuela estamos muy atentos a continuar conectados, tanto a las Actividades de Enseñanza que hacemos innegociables como a lo que nos traiga la situación, la familia, el nuevo contexto... el viaje que queremos realizar. Así pues, con todo lo que sí nos comprometemos a continuar, sí nos comprometemos a valorar, las vacaciones nos exigen acechanza y alargue de circuitos.


Gracias a realizar vacaciones en familia en las que he hecho innegociable mi conexión también a las Actividades de Escuela, he montado oficinas en los lugares más inesperados, he visto que me han mirado con extrañeza cuando he sacado el compiuter para cargar la batería en el baño de una gasolinera, o cuando he abierto una reunion en el almacén de un Leroy Merlin o cuando he subido la montaña para pillar conexion porque en el valle na de na. Todas esas pequeñas locuras que propicia vivir el compromiso de conexión hacen que cada lugar que yo visito lo mire como un campo de posibilidades, como un lugar a habitar, a utilizar.


Quienes tomamos el compromiso de participar y dar continuidad a las Actividades más elevadas nos exigimos conectar desde cualquier lugar, generando los circuitos más curiosos para ello, haciendo del mundo una oficina ambulante, un lugar donde pensar, donde crear, donde conectarnos.