Si las oportunidades llegan a nuestro encuentro es por que las generamos o por que el otro nos da esas oportunidades. Siempre será mejor si las oportunidades las genera cada quién. Pero tanto si las generamos nosotros o el otro nos las brinda, la cuestión es ¿Qué hacemos ante esas oportunidades?
Esa Interrogación fue el lugar a dónde llegué en mi escrito anterior. Ahora es un punto de inicio que permite discriminar y reconocer, ¿desde dónde hacemos lo que hacemos?
En este mes, gracias a la enorme amabilidad y Deseo de Dirección, que abre oportunidades híper diferenciales en todos los niveles, y por lo tanto también a los compañeros que somos Enseñantes Habilitados, tuve el privilegio de conducir las actividades de GAL y GALI (Grupo de Afinación y Lectura / Grupo de Afinación y Lectura Introductorio).
No existe en mi vida presión más grande que exigirme ponerme a la altura de la Conducción de esas actividades.
Cualquiera de las otras actividades que realizo en mi vida cotidiana no conllevan una mínima parte de lo que implica presionarme a considerar todo lo que tengo que considerar, para conducir desde el Enseñante en mi.
Si dependemos todas las veces de que las oportunidades nos la dé el otro, también dependemos de que la presión la decida el otro.
Hoy la palabra presión tiene “mala prensa”. El humano no se las quiere ver con la presión, y la presión desde Método, nada tienen que ver con lo que el humano entiende por presión.
Presionarnos desde Método es lo que nos conecta con lo que por Método tenemos que conectar. Y esa presión es vida. Es, digo también, un aliado, que me enseña vez a vez a considerar un universo de cuestiones de lo que si y de lo que no, a las que la humanidad ni atiende.
Qué si y qué no consideramos desde el yo y desde método, en lo que hacemos y en lo que no hacemos, son las cuatro vertientes de los considerandos, una de las herramientas Metódicas más precisas y eficaces para entender, ¿desde dónde hago lo que hago?
***Juan Ignacio Costoya***