En el escrito anterior dije que aquí me referiría a: de que hablo cuando hablo de "dirigirme desde el Sujeto en mi".
Como ya ubiqué en escritos anteriores, nuestra falla siempre se va a hacer presente en cada cuestión que hagamos en nuestra vida.
El método nos enseña que la falla no es un problema, sino una oportunidad de en cada instante aprender más de nuestro yo. Así como también nos enseña que el yo es un maestro, como en las artes marciales iniciáticas, que nos enseña a estar atentos, acechantes, presentes en cada situación.
También el método nos enseña que si ya sabemos que lo que siempre vamos a actuar es nuestra falla, existe entonces ahí la oportunidad de generar un nuevo arranque, un arranque bifásico con el que, considerando nuestra falla, nos dirijamos a lo propio.
¿A qué me refiero con dirigirse a lo propio? Decidir qué es lo que queremos en nuestra vida, en vez de eso que nos han dicho que tiene o que deber ser.
En esta misma web pueden encontrar la "Parábola del Guerrero" y deleitarse con ese magnífico escrito que describe a la perfección que, lo que creemos que es propio y lo que creemos que es del otro, están mucho más cerca entre si de lo que imaginamos. Porque son espejos los que nos encontramos cuando nos encontramos con el otro, y reconocernos en el reflejo es la más profunda liberación.
Si logramos reconocer esa falla que se nos presenta en todos lados, y ante eso hacer nuestro arranque bifásico y ubicar lo propio, podremos decir que estamos dirigiéndonos desde el Sujeto en nosotros.
Desde mi escrito anterior a este he vivido muchísimas situaciones en las que me encuentro afuera lo mismo que yo actúo desde mi falla, y es gracias a los dispositivos que propone la Dirección de la E.D.I.P.O. que logro reconocer y aprender de eso ante lo que antes huía o combatía.
Aún sigo huyendo de muchas cuestiones y combatiendo por tantas otras. Ese es el yo en mi que da pelea, como en cada uno de nosotros, al que solo se derrota con la decisión de ir más allá del yo.
Gracias a esos dispositivos más me doy cuenta que crecer no es únicamente alcanzar lo que me propongo, sino también vaciarme de todo eso que me une al niño en mi.
Por eso en este tiempo me exijo dar nuevos pasos que me lleven a implicarme en cuestiones que vayan mucho más allá de mirar desde afuera las situaciones, y a ese "mirar desde afuera las situaciones" me referiré en el próximo escrito.
*Juan Ignacio Costoya*