Recién envié un material para que sea evaluado en la universidad para la concreción de un curso que daré a profesores de primaria desde septiembre del próximo curso escolar, y estoy muy emocionada por la oportunidad. Desde este año me he propuesto enseñar lo que he aprendido durante muchos años, en la realización de proyectos de creación, en los que han participado niños y mayores, en colegios, casa de cultura y también en la calle. Es gracias a la Actividad de Formación de Enseñantes que me propulso a abrir nuevos circuitos que son un desafío para mí y que me exigen crecimiento y respuesta ante los no puedo, no sé, no tengo, que tira el yo… que aunque así sean, no son argumentos para entonces no dar el paso. Tengo claro que no estoy a la altura pero también tengo claro que el Método me Brinda las Mejores Herramientas con las que yo crecer para entrar a esta nueva oportunidad desde un mejor lugar.
En la Escuela aprendo que gracias a tomar los desafíos, entonces genero los circuitos con los que hacer posible, lo que hasta ahora estaba en todono. Eso de: cuando esté preparada daré el paso… no funciona, a mí ni me funciona.
La Formación de Enseñantes es un campo que nos propulsa a Integrar la Enseñanza en nuestra vida cotidiana, a transmitir Enseñanza en nuestro lugar de trabajo, en lo familiar, en nuestro día a día, dejando dicha la Enseñanza en nuestros actos, en nuestras creaciones y actividades. Yo tengo una gran deuda respecto de la Oportunidad que propicia la Habilitación a Enseñante. Me dejé por fuera de las reuniones de Enseñantes que se realizan semanalmente, por no ponerme a la altura de realizar la conduccion de actividades, habilitadas para la conducción de Enseñantes. Me caí de la oportunidad, tampoco hice alguna propuesta con la que yo integrarme a las reuniones, y cuánto más tiempo pasa, más me alejo del enorme desafío que propicia la conducción. Lo que comprendo es que sin tener presente la oportunidad de conducción, por mucho que yo me proponga aprender cuestiones de Enseñanza que me dan orden y estructura, no voy más allá de los propósitos. Necesito la Presión que me genero gracias al encuentro con otros Compañeros, con otros Enseñantes, que evalúan lo que yo hago, lo que yo digo, y me ayudan a crecer exigiéndome elevar el nivel.
Para yo ponerme a la altura de las clases que voy a dar, es necesario que yo realice el circuito para reingresar a las reuniones de Enseñantes, donde se me juegan las castañas, o las manzanas, donde no tengo chance para esconderme, donde tengo la oportunidad de dar el paso en terreno seguro. Porque si no, en lo que voy a hacer, en estos cursos que se vienen, vendería gato por liebre, pretendiendo enseñar a otros lo que yo no hago en mí.