En este tiempo he aprendido algo que siempre es bueno recordar, y eso es, que el yo siempre intenta sacarnos de lo que queremos lograr. Podemos aprender a poner esa fuerza del yo a nuestro favor, pero antes hay que lograr ver cuando el yo nos trata de dejar por fuera de lo que decimos querer en nuestra vida.


En la entrada anterior al blog les conté sobre lo que me permito actuar cuando no soy claro al hablar, y luego de esa entrada me vino una reflexión a la mente, y eso es que, para ser claro al hablar, primero hay que hablar. El método nos enseña que cuando nos encontramos ante algo que nos da miedo, sea por la razón que fuese, ya hemos detectado por dónde debemos avanzar. Ese miedo es un borde y ese borde está ahí para ser atravesado, porque todo lo que se queda en el borde o pasa para el otro lado o se cae para el lado que elige el yo.


Hay ciertas situaciones en las que para mí es un borde hablar, principalmente cuando hay bastantes personas reunidas y de lo que se está hablado se supone "algo serio". En esos momentos me vienen a la mente recuerdos de cuando ante lo que dije, otros se burlaron de mí o se alejaron, entonces en mi psiquismo quedó anotado de alguna manera que ante ciertas situaciones, mejor no hablar.


Son muchos los momentos en la vida que me encontré y me encuentro con el automatismo de creerme que es mejor callar ciertas cosas, así como también son muchas las veces que generé crecimiento en eso que quiero hacer crecer en mi vida, gracias a poner en palabras eso que por todas las vías mi yo no quería decir. Situaciones con mi familia, mis amigos, mi mujer, mi trabajo...en cada uno de esos lugares se puso en juego una escena en la que gracias a decir, reconociendo antes lo que a mi me estaba frenando, encontré nuevas puertas de entrada.


Lo que más me sorprende, y al mismo tiempo me gratifica reconocerlo cada vez con mayor anticipación, es que ese NO en mi -como no hablar en ciertas situaciones-, no es algo que por haber dado el paso una vez ya lo tengo resuelto, sino que me toca a mí cada vez desocultar que es eso que me frena y ante eso poner en juego mis palabras.También me es importante aclarar que mientras más avanzo en un recorrido de magia e iniciación, más exigente es lo que me toca articular en esas palabras que digo, ya que no se trata de hablar por hablar, sino de hablar, escuchar y escucharme al mismo tiempo -de la escucha hablaré mas específicamente en la próxima entrada al blog-.


Ubico este escrito exigiéndome escribir sobre lo que en estas semanas me frenó ante varias situaciones en las que me quedé callado cuando yo decidí que quiero poner en juego mi palabra. Ojalá les sirva a ustedes también para reflexionar acerca de la palabra, acera de cuándo decidimos utilizar la palabra porque el yo decidió por nosotros, cuando no utilizamos la palabra porque el yo decidió por nosotros, cuando decidimos más allá de nuestro yo callarnos reconociendo que en ese momento es mejor no decir y cuando utilizamos la palabra porque decidimos ir más allá de nuestros miedos


Juan Ignacio Costoya