En este post quiero contaros la diferencia que encuentro en cuestiones que retomo después de un tiempo. Cuestiones que antes de entrar a la Escuela hacia, que después durante mucho tiempo no hice, y que ahora retomo y me sorprendo, porque encuentro en esas cuestiones cosas que antes no. Y voy con un ejemplo.
Gracias a la Compañera de Camino, Sargam, que encontrarán sus post en este mismo blog… posts que disfruto leyendo y siempre me enseñan y me aportan… pues como decía, no sé a santo de qué, surgió en una conversación con ella, el tema de las series de tv. Hacía muchos años que yo no veía teleseries porque trataba de aprovechar el tiempo en cuestiones que consideraba importantes, es decir cosas mayormente relacionadas con el trabajo, y me parecían una pérdida de tiempo. Pues he retomado esta actividad y voy a tratar de transmitir la sorpresa que me ha producido por haberlo hecho usándolas para mi resultado y no para desconectar y evadirme de mis preocupaciones como solía hacer antes. Usando la teleserie para curarme de la serie en mí.
Como ya he ubicado en anteriores post, mi resultado de Enseñante Implica Integrar lo familiar y lo laboral. El interés de mi yo se enfoca en lo laboral y tacha el polo familia, desvalorizando las cuestiones caseras, cotidianas, haciendo las cosas a la carrera, como un trámite que hay que hacer, sin alegría, sin interés, sin mimo… produciendo en mí frustración, enfado y cansancio. Y queriendo tomar eso que mi yo detesta, tratando de hacerlo con mejor onda, generándome las ganas, lo que ha pasado siempre – hasta ahora - es que no ha funcionado. Que al tiempo la frustración ha reventado de golpe y me ha llevado a un lugar de mayor enfado.
Lo que he entendido en este tiempo en el que he usado la serie (de tv) para encontrar una vía nueva de respuesta ante la serie en mí, es que al no haber en mí alguna referencia, ni registro, ni marca que me hiciera de faro al que yo quería llegar, sencillamente daba palos de ciego, buscando algo que no sabía ni qué. Y en eso llegó Rebeca. Una madre de familia con la que he compartido las más recientes semanas y que me ha dado una referencia que aunque es totalmente imaginaria, ha abierto una brecha por la que ha entrado frescura a mi casa. No voy a ponerme a contar todo lo que ha variado en casa, pero sí lo más sorprendente y es que aunque he dedicado mucho tiempo a ver la serie (de tv) por la que ha entrado Rebeca, no ha sido una pérdida tiempo sino que el tiempo se ha amplificado, se ha vuelto más elástico y he disfrutado más de lo que he hecho tanto en el trabajo, como en las cuestiones caseras.
Esto me da que pensar. Primero de todo lo poderoso que es el registro imaginario cuando lo uso con una finalidad. En este caso, la tal Rebeca me ha acercado la vivencia de alguien que se siente importante en su casa, que hace cuestiones, que por yo despreciarlas no encontraba en ellas valor alguno ni razón de dedicarles tiempo. También me ha hecho pensar en lo absurdo que es tratar de integrar cuestiones que a la vez desprecio. Es una pelea absurda que no trae más que, más y más pelea. En algún lugar, para que esa integración tenga sentido, tengo que encontrar alguna razón por la que, eso que yo desprecio, decididamente quiero que esté. Y finalmente lo que comprendo es que cuando eso que yo despreciaba pasa a ser interesante para mi yo, porque una tal Rebeca produjo una atracción, y de pronto fue un objeto imaginario que provocó en mí el deseo, resulta que además inicio a disfrutar lo que antes despreciaba.
No sé si este post se entiende, si aporta, ni si he llegado a transmitir lo que quiero transmitir pero si lo tuviera que decir en una frase es que: por primera vez entiendo lo que es considerar el interés del yo, dedicar tiempo a generarlo, y recién entonces a tenerlo en cuenta cuando ordeno los tiempos, decidiendo cuando va en este caso la serie (la de tv), cuándo no va porque no me la he ganado, y qué tiempo le dedico. Por primera vez entiendo que al yo lo puedo poner a favor usando la serie como zanahoria al burro, y no metiendo a cucharones lo que me produce rechazo. Quiero seguir recorriendo lo que recién abro en mi recorrido, porque me doy cuenta de que es importante darle continuidad y sustento practicándolo, y que si bajo la guardia el yo vuelve a las andadas.