En este escrito quiero anotar que la Escuela siempre me da oportunidades únicas, ningún otro lugar me brinda tantas oportunidades para que yo me Dirija y Habite lo que digo querer en mi Realidad.
El lugar de Enseñante Habilitado es un privilegio, un compromiso y una desición constante. Ante la oportunidad de brindar actividades desde la Escuela, todo eso se potencia, y me exige estar más acechante y atento, por que lo que no siempre nos espera en la próxima esquina, más aún al momento de enseñar. Y si eso que es no en mi no lo considero desde antes, es garantía de que el yo ya decidió por mi y que me llevará puesto.
La Enseñanza también nos enseña a vernoslas con esas situaciones que más molestan al yo, ahí dónde fallamos estrepitosamente, y no se trata en esas situaciones simplemente de "aprender del error", sino de hacer marca para que esa falla sea un lugar que represente un antes y un después.
Lo que más le puede aportar de este escrito al lector, si es que hay alguien que lee estos escritos, es que la clave está en aprender a usar la deuda a nuestro favor, no como una autoflagelo, sino como el lugar que nos exige romper los moldes de los viejos paradigmas, para entender que el reconocimiento de deuda es liberación, por que reconocer la deuda es reconocer y dar Respuesta a lo que el yo decidió que no.
***Juan Ignacio Costoya***