Inicio este escrito mencionando que al releer mi escrito anterior me di cuenta que en el mismo, comencé diciendo: "en este escrito me voy".


Gracias a repensar seriamente eso que escribí comprendo que escucharme jamás lo puedo igualar a una conducta, una acción o una herramienta, sino que me implica considerar lo que es mas resistencial para mi. Tan resistencial como el hecho de no haberme escuchado en un desvío que puede ser considerado básico.


-Hago aquí la aclaración de que "escuchar" puede ser aplicado también a lo que escribimos o leemos, ya que estamos "escuchando" lo que decimos de manera escrita-


En mi caso la cuestión resistencial es no escuchar lo que digo, y ese "no escucharme" me dice que por momentos me ausento y permito que se instale en mi el piloto automático.


Quienes no están en enseñanza no prestarían atención a ese desvío, por pensar que es un modismo sin relevancia. El método nos enseña que en esas pequeñas cuestiones como los desvíos en lo que decimos, está oculto lo sutil, lo que rige sobre todo lo otro que hacemos en nuestra vida.


Si yo digo "en este escrito me voy" hay algo en mi psiquismo que quiere que me vaya de dónde estoy y/o de lo que estoy haciendo. Eso dicho, al ser la palabra lo más sutil, rige sobre todo lo otro en mi vida, por eso es fundamental que me escuche.


El método también nos enseña que ante determinadas situaciones hay lugares automáticos a los que va nuestro yo. Ante las situaciones de crecimiento uno de los automatismos del yo es irse. Si me permito desatender a lo que digo y me permito hablar desde el piloto automático, inconscientemente estoy permitiendo que mi yo me dirija hacia dónde quiere, en este caso, hacia irme de lo que digo querer en mi vida.


En este tiempo me encuentro ante una situación en la que de lo que se trata es de que logre sostenerme en mi crecimiento, y eso me implica presencia, mucha más presencia que en otros momentos de mi vida. Por eso más aún en este tiempo tengo que exigirme escucharme y para eso también lograr comprender porque en mi caso en particular me es más difícil escuchar lo que digo, ¿que hay en mi historia personal respecto a escucharme o que otros me escuchen?


El método también nos enseña que todo lo que sucede puede ser usado para enseñar, por eso aprovecho y uso mi desvío y la falla que actúo, para que al lector le aporte y le sirva para en su vida comprender los peligros que trae seguir los automatismos del yo, los peligros de no escucharnos, los peligros de ausentarnos.


No es que con escuchar nuestros desvíos ya resolvimos nuestra falla (eso ya lo ubiqué en anteriores escritos), pero si es un gran paso interesarnos en nuestra escucha para de eso escuchado lograr comprender de dónde viene el desvío (qué parte de nuestra historia particular está relacionada con ese desvío), para luego llegar a una conclusión que nos permita decidir hacia dónde nos dirigimos nosotros desde el Sujeto en nosotros.


¿A qué me refiero cuando digo desde el Sujeto en nosotros? A eso me voy a referir en mi próxima entrada al blog.


*Juan Ignacio Costoya*