Una de las cuestiones en las que no anoto avance en mi recorrido de Enseñante es en hacer las charlas que desde hace tiempo digo que voy a hacer respecto de mi actividad de Enseñante. Dar una charla me exige poner en palabras lo que desarrollo a través de las artes plásticas y aunque sé que eso me ayudaría a concretar mi producto y también me abriría campo en lo profesional, llevo meses atascada en el hecho de no poner voz y es un lastre que me impide avanzar. Es una cuestión que es necesario que yo atraviese porque es la vía que me propicia crecimiento, que da lugar a mi producto en el mundo y que me brinda la oportunidad de yo hacerme valer poniendo en valor mi producto.
En este mes de agosto, se me ha mostrado en reuniones de Enseñantes en las que venía participando que ya no hay porqué darme un lugar si yo misma no me lo doy, si no aparezco, no aporto, si no me hago presente a través de la palabra.
Hace tiempo que Aliadamente los Compañeros vienen anotando esa falla en mí, y llegó el momento en el que eso que venía siendo un aviso, ahora se haya concretado en que yo no tenga lugar en dichas Reuniones y que tenga que hacer los circuitos necesarios para reingresar. Es un tiempo en el que se me acabaron las excusas, en el que la pelota está sobre mi tejado, es tiempo de propulsarme a dar el paso hacia romper el silencio y hacerme un lugar. No tengo un pero hacia lo que se me ha mostrado Aliadamente. Lo comprendo, lo acuerdo y lo agradezco porque se acabó el juego sucio de alimentarme de una energía a la que yo no me he interesado en aportar.
Uno de los Referentes que me he marcado para yo reingresar a las Reuniones es dar una charla mensual en continuidad. Eso me propulsa a iniciar desde este mes, a no postergar, a atravesar el silencio y aparecer en escena. En cualquier contexto social se justifican las “limitaciones” con las que cada quien se identifica: se justifica la timidez, se justifica la dispersión, se justifica la falta de inteligencia… El recorrido de Enseñante nos empuja a interrogar y dar respuesta a eso que nos hacemos creer que somos.