El Viaje hacia la Jornada, con todas las Oportunidades abiertas integradas a ese Viaje, me habla directamente, me muestra cuáles son las cuestiones de lo que sí en mi, que son más y más grandes, así como también me pone de frente ante las cuestiones de lo que no, que también son más y más grandes.
Es a través de Cervantes y Borges, de las herramientas Brindadas, de lo que Brindó la Dirección de La Escuela en cada escala y en la Jornada misma, que me encuentro ante lo qué hago y no hago en el jardín de senderos que se bifurcan: qué hago cuando estoy ante lo que sí y lo que no.
Con los circuitos que realicé en el tiempo de preparación de más de tres meses, logré que varias personas participen de las charlas introductorias que brindé junto a otros compañeros, así como también logré que participen de la Jornada varias personas a las que yo Invité (más que en otras actividades anteriores), y en simultáneo también realicé una actividad propia, de más de un encuentro, del que también participaron muchas más personas que otros años.
Que la gente se interese en lo que les propongo me muestra que no es lo mismo hacer un Viaje hacia una Jornada que simplemente participar o realizar una Jornada, así como también me muestra que la Continuidad, tanto de lo que sí como de lo que no, hace que no sea lo alcanzado, lo recorrido, lo aprendido y lo enseñado, no sea lo mismo.
El Viaje hacia la Jornada me muestra más aún lo que no, lo que otra vez me permito dejar por fuera, los pasos que no doy, los pasos que doy a medias, las veces que me creo que con algo suelto, con algo mínimo, “ya está”.
No es lo mismo haber participado de las escalas de Viaje hacia la Jornada que no haber participado de esas escalas, pero si yo no habito eso que sí hago, el yo siempre va a tratar de transformar todo en que sea lo mismo.
***Juan Ignacio***