Este año tuve el enorme privilegio de participar del inicio del Festejo del 40 aniversario del la Escuela E.D.I.P.O.
El Método nos Enseña que ante ciertas fechas particulares, aniversarios, avances, concreciones, es imprescindible festejar para en nosotros y en el universo anotar que hay un antes y después, en la vida de quien decide, ponerse del lado del Crecimiento continuo.
Muy afortunadamente, gracias a la consideración de Dirección que nos brindó la oportunidad de celebrar en La Sutil, y gracias a la evaluación que realizaron muchos compañeros que se encargaron de preparar muchísimas cuestiones diferenciales para el festejo de aniversario, y que consideraron que era posible me integrara, hice posible integrarme al inicio del festejo.
Mi lugar in situ estaba en contingente, de mi dependía ganarme el lugar y hacer posible seguir en el festejo para el momento del almuerzo y todo lo posterior al almuerzo.
Gracias a lo que si consideré hice posible continuar en el próximo momento, pero como tantas y tantas otras veces, cuando de lo que se trata es de ir más allá de lo que el yo me permite, me acomodé a lo ya "logrado" y casi no hablé, no dije algo, no puse algo de mi parte, en los momentos posteriores.
En tiempos de crecimiento sublime, en tiempos en dónde el plasma acelera, integra y amplifica todo lo que ponemos en lo sutil, si no me encargo de Responder a cada instante a los no que me decide el yo, lo que no me deja por fuera. Diciéndolo mas concretamente: me dejo por fuera a mi mismo por no considerar lo que no.
¿Y que fue lo que no?
Aún cuando hice posible continuar en el festejo, una vez que estábamos en el almuerzo me permití rebotar a mi actuación de depender de que otro haga las cuestiones, lo mismo que hice desde el inicio, ya que yo no me interesé en integrarme por mi mismo al festejo, dependí de que otro generara el festejo, dependí de la evaluación que hicieron otros compañeros, dependí incluso de lo que otros compañeros organizaron por que tampoco me interesé en integrarme a esa organización y preparación, todas esas dependencias previas ya decían de Adónde iba a llegar yo con lo que hiciera in situ. La dependencia que no consideré desde antes no se soluciona con lo que sí hice en el festejo in situ.
Para una Escuela tan diferencial como la E.D.I.P.O. el aniversario número 40 es un aniversario único, que lo que más nos exige es ponernos del lado de lo que decimos querer, en mi caso, encarnar la Iniciación. Por eso agradezco cada Intervención y cada Respuesta por parte de Dirección que nos muestra todas las veces cuando rebotamos al lugar de niños eternos que no queremos dejar de ser niños, por que todas las veces ante la misma falla, actuamos lo mismo.
Ojalá este escrito le aporte al lector, si es que hay un lector, para comprender los estragos que causa seguir al yo y no considerar lo que no.
***Juan Ignacio Costoya***