Una de las cosas más importante que he comprendido gracias a estar en esta Escuela es que lo que a mí me pasa no es especial, ni una desgracia. No es que yo lo tenga más difícil. Esto lo entiendo, lo comprendo y lo acuerdo. Y porque lo acuerdo, decido no justificarme y dedicar horas de lamento a que otros me escuchen y me “comprendan”.

Crecer entre Aliados es muy grande. Es una fortuna que algún compañero te haga mirar hacia lo que no quieres mirar y aunque a veces un aporte te siente como el culo, al menos tratas de no hacer combate hacia fuera para que no se te vea el plumero y ahí pones un límite al yo. Esta Escuela es un lugar donde al yo no le funcionan los ganchos de los que se aprovecha en lo social para tener horas y horas de atención.

Muchas veces cuando nace un hijo, la queja, el cabreo, los no puedos, los necesito, los no me cuidas, los es muy difícil… campan a sus anchas. Desde Enseñanza se entiende que dar espacio a cada uno de esos mecanismos es dar espacio al yo. Eso no quita que el yo te siga vendiendo la misma basura y aunque es obligación no desparramarla por los campos, hay que mirar y oler esa basura, porque ahí están los restos de los que se alimenta el yo. Y esa basura escondida y en combustión, es una bomba de meta-no.

(...) Así pues...

Después de que la madre orgánica que acompaña al niño en un continuum no aparecía en escena, decidí mirar entre bambalinas e hice hablar al yo.

#No me gusta la casa #no aguanto a mi niño #yo quiero trabajar #mi hijo me sobra por todos lados #¿porqué me he embarcado en esta “aventura”? #yo antes era guay #pintaba guay #tenía éxito en el trabajo #en el pueblo era guay…

Y entre bambalinas no había mucho amor que digamos. Apestaba a meta-no. Gracias a abrir la cortina entró luz y aire fresco.

Comprendí que... al insert coin, yo elegí esa jugada y a Mí me tocaba Jugarla. Game start.


¿Y Mamá? Mamá está trabajando